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Sí, no

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Desde esta ínsula ardiente donde la llovizna asedia, crece el bambú silente. Arremete hacia arriba siempre verde y filosa, vegetal espada que nunca ha prometido lo que no puede cumplir. Cercenaron sus esbeltos ahuecados cuerpos pero bastaron las lluvias de mayo para que a lo ancho decidiera crecer... Maravilla que a los ojos se expande protege con su follaje el rincón donde los escarabajos hacen el amor. Sólo yo me atormento en la dialéctica del ser afirmarme y negarme continuamente como si no supiera que arriba me esperan. ©Leibi Ng

Llanto

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Foto: Gianlucca Ruggiero "Su mano era pequeña y cálida como un ALMA oculta". Tooru Okado. Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. de Murakami Tú, negado a los halagos y escrutinios de un mundo harto falaz mantienes un espejo que refleja la verdad por mitad De lo malo, la suma en lo monstruoso; de lo bueno, humedad que deja los papeles ilegibles, expande con la tinta las fronteras del mapa emocional. Tu vida está sin vida y tu dolor henchido tu mundo saturado de un color desvahido tu cuerpo doblegado... Transitas un via crucis fuera de temporada. Vas por las estaciones flagelándote el alma. Tu herencia, sus palabras, sus voces y sus caras multiplicas en ti, en tus hijos, tu casa... Es como un viejo libro donde recobran vuelo agonías de la infancia incluyendo el dolor. Sin ayuda o consuelo la muralla se eleva a fuerza de tu llanto igual que cuando niño te dejaron envuelto en elevado muro de cuidado y amor y aún no resignado te niegas al adiós. ©Leibi Ng

Dos mundos

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Estaba ese árbol cuyas ramas semejaban dedos de una enorme palma sediento de agua por esa ley de los independientes que buscan sí o sí no ser de nada o nadie. Era tan alto en medio del follaje de una estación de trenes donde ambientaban trópico artificial y forzado. Pero la gente es así tan caprichosa, siempre buscando arena donde haya tierra fértil y esta misma donde haya lavas y desiertos. El caso es que tú no me veías y yo sólo te presentía. El caso es que posaste la mano en aquel tronco justo sobre la mía. No sé lo que sentiste pero yo vi la vida: la sabia de aquel árbol, la vibración exacta de otro cuerpo en el éter... Y desde entonces busco ir a la misma hora a tocar troncos aspirando en el aire el varonil perfume, Cartier puro, como si se pudieran atrapar los sueños al mundo de los vivos y hacer el amor con un fantasma devolviera a la vida. ©  Leibi Ng P oema basado en la película con título en español: "Completamente sola en el mundo", que plantea la posibilidad de es...

De febrero a mayo

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No digo de estaciones que transcurren. Hablo del implacable avance de las horas. De no poder fijar los ojos en la primavera y saber que el invierno golpea con crudeza. De las muescas del tiempo sobre nuestros huesos. Tal vez fue el otoño que nos dejó desnudos mirándonos las ramas enlazadas. Las cuatro estaciones, los cuatro elementos, los cuatro puntos cardinales, en estos cuatro meses multiplicados que nos encuentran sumando en lugar de días, años presos del conocimiento y las desilusiones... y sin embargo el calor de tu mano sigue sobre la mía en este tránsito del reencuentro intenso como amantes que danzan en verano. ©Leibi Ng

DULCE Y SOSEGADO*

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Cansados de descargas incendiarias Al margen de explosiones figuradas Comenzamos a explorarnos como mundos Curiosos, halagados, amables, motivados… Tú mirabas mi muro y yo en el tuyo Fotos, frases, canciones, los estados… Una línea de tiempo entre estaciones de soledad y silencio No dar nada por hecho, ese es mi lema Investigarlo todo, así dudarlo... Conocidos los nombres, geografía del quebranto Eva y Adan buscando algún manzano Y volver al Edén después de tanto. Pero la historia tiene sus proezas Está llena de gente de otros tiempos Un lastre, un ataúd, un cuerpo en tierra Y de nuevo el suplicio y la conciencia. ¿A quién vas a culpar en esta Era En que nadie es real y todos mienten? Recoge tus raíces y luego acampa En la pampa insondable que es la muerte. © Leibi Ng *Murakami

SIN TI

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El naufragio de Cuttica es una de las grandes obras del maestro argentino. Foto: Archivo / MNBA Amor, en este mar violento en que navego cuando la barca se ve tan indefensa, es tu fuerza interior la que me guía en tu firme timón yo me sostengo. Olas de falsedad, dolo y mentira a oscuras marejadas me aniquilan, sólo tu amor ¡fuerza del alma mía! mantiene a flote mi esperanza y vida pues no hay engaño en mirada tan limpia. Mi pensamiento, lleno de tu aliento, va internamente a paso con el tuyo: me hace reír si es pleno de alegría lloro también, si es de melancolía. ¡Ay! ¿Qué sería de mí sin tu paciencia en un mundo colmado de peligros? Eres mi anhelo, mi más alto cielo. Sin ti me hundo en este mar-infierno. © Leibi Ng

Piel y luz

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Sólo mostró su ceño casi zeta casi rayo casi luz Sólo frotaba frente cordillera llano en llama piel frontera Sólo me miró un ojo y fue bastante piel y luz. ©Leibi Ng

Ven

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Acerado, en la noche señalada, el corazón sin cuerda, comprimido, parece que necesita las alas del par de ojos que llevas contigo. Él que ya no latía acompasado, ha tenido un impulso tan sentido, que todas las arterias se han llenado de sangre viva y nueva, con más bríos. Yo lo miro en tus manos como un ave que descansa en el centro de su nido, aunque lo llamo no quiere dejarte, aunque me alejo, no viene conmigo. Leibi Ng

ERA OCTUBRE

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Era octubre y las lluvias sitiaban los hoteles. A raudales las calles se perdían en el mar. El cementerio ajeno prestaba sus cadáveres cual trompas de elefantes iban aguas adentro, los yertos, arrugados, descascarados muertos. El cuarto se veía como señal de santo. El vestíbulo amplio atraviesas fugaz. Asciendes las alfombras desgastadas del tiempo. Paras en el momento del relámpago cruento. Sin vernos te has perdido en llamas del averno. Sin sentir te acomodas en el corral del viento. A galopar te llaman unos montes de fierro muy pronto las torcazas volarán en tu cielo mientras el viento aúlla en dimensión de sueño donde el mismo aguacero arrastrará mi voz. Era octubre y las aguas se fermentaron quietas. Hoy que las cosas muertas reclaman atención. ©Leibi Ng

Medusa

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Con desgana te mira, incómoda, sin miedo. Un destello en su ojo dice lo que entendió. La idea la ha ensartado como espina de acero Un palpitar violento levanta sus dos senos. No verbaliza: piensa mil cuadros por minuto En su cerebro pasan las claves del dolor. En su melena estática alza cada cabello un potencial fenómeno: Medusa despiadada controlando el hechizo de implacable mirada… Víctima de otra víctima quiere y clama venganza. Sus manos temblorosas buscan pero no alcanzan Y su piel se ha poblado de un mágico sudor. ¡Cuánto dolor le brota por los poros aciagos! ¡Cuánta ira la llena de impotencia y pudor! Dañada y agrietada la porcelana fina hiere con la hendidura de la carne cortada desgarra las arterias de una rival ahumada cercena la cabeza, ladrona agazapada, hasta dejar saciada esa sed de venganza que una mujer celosa es fiera desatada incómoda, dañina, asesina y feroz. ©   Leibi Ng